Prevención de Enfermedades Estacionales

Aunque el frío, en sí mismo, no es causante de enfermedad, existen hábitos y conductas asociadas a las bajas temperaturas que aumentan el riesgo de enfermar. El frío actúa como factor coadyuvante. Disminuye las defensas del organismo, bien por trastornos vasculares o por alteración inmunitaria y produce resfríos. Asimismo, agentes de algunas enfermedades encuentran un huésped con menos defensas que en verano. Por otra parte, los cilios nasales, que pierden movilidad con el frío, permiten que los microorganismos penetren más profundamente en el organismo.

Riesgos asociados a la exposición a bajas temperaturas

La hipotermia y la congelación son los dos principales problemas asociados con una exposición prolongada al frío intenso, generalmente estas enfermedades se dan en lugares donde las estaciones invernales son extremas.

  • Hipotermia:

  • Ocurre cuando el cuerpo comienza a perder más calor que el que tiene la capacidad de producir. Después de un tiempo se agota la energía almacenada y empieza a bajar la temperatura del cuerpo. Una temperatura muy baja puede afectar el cerebro, esto le impide a la persona moverse o pensar adecuadamente. Así pues, la persona podría no darse cuenta del peligro y por lo tanto no haría nada para salvar su vida.

    Consejo preventivo hipotermia:

    Reconocimiento de sintomatología y orientación del autocuidado:

    • Si nota que está con temblor (tiritando), agotado, somnoliento, confundido, con visión borrosa y tiene dificultad para hablar o está mareado; trate de recibir atención médica lo antes posible, especialmente si su temperatura corporal cae por debajo de los 35 grados centígrados.

    • Si no puede acceder a un profesional, entonces trate de calentar el cuerpo poco a poco. Primero vaya a un cuarto con calefacción, quítese cualquier ropa mojada, envuélvase con mantas y caliente primero la parte media del cuerpo (pecho, cuello, cabeza y pelvis). Trate de tomar algo caliente.

  • Congelación:

  • Esta lesión al cuerpo provoca una perdida de sensibilidad y color en las áreas afectadas. Más comúnmente afecta la nariz, las orejas, los cachetes, la barba y los dedos de los pies. La congelación puede causar daños permanentes al cuerpo y hasta una amputación.

    Consejo preventivo congelación:

    Reconocimiento de sintomatología y orientación del autocuidado:

    • Si siente dolor o si su piel se ve blancuzca o está adormecida, busque refugio inmediatamente y trate de recibir atención médica.

    • Si no puede recibir atención médica, busque un lugar con calefacción y evite al máximo caminar si sus pies están congelados, ni dar masaje a la parte afectada, pues agravaría el daño.

    • Sumerja el área afectada en agua tibia (no caliente) o caliéntela con otra parte de su cuerpo (por ejemplo, coloque su mano bajo la axila.) También puede envolver la parte afectada con ropas o mantas.

    • No use la estufa, la chimenea, el radiador o una bolsa de agua caliente para calentar la parte dañada porque ésta no tiene sensibilidad, y podría ocasionar una quemadura, complicando el problema.

    Ninguna de estas recomendaciones debe remplazar la asistencia médica.
    La hipotermia es una emergencia médica y la congelación debe ser analizada por un especialista.

    La hipotermia y la congelación son complicaciones que pueden ser evitadas, si uno está bien preparado para enfrentar las bajas temperaturas.

  • Enfriamientos:

  • En zonas donde las temperaturas no son tan extremas, igualmente resulta necesario cuidarse del frío y particularmente de los cambios bruscos de temperatura, ya que contribuyen a enfermedades como resfríos, y otras virosis que pueden tener graves complicaciones para la salud. La exposición intensa y prolongada al frío aumenta la frecuencia cardíaca, y también puede producir aumentos notables de la presión arterial.

    Consejo preventivo enfriamientos:

    Reconocimiento de riesgo y orientación del autocuidado:

    • Esté preparado para afrontar un posible cambio brusco de temperatura. Siempre lleve con usted alguna prenda para, eventualmente, abrigarse.

    • Evite mojarse o salir mojado a la calle. Trate de mantenerse seco, pues la humedad enfría el cuerpo rápidamente.

    • Abríguese convenientemente dentro de su casa y al salir de ella.

    • Evite salir si no es necesario hacerlo, principalmente si se encuentra enfermo.

    • Si tiene que salir, hágalo en forma muy breve y recuerde que deberá protegerse con sombrero, bufanda para cubrirse la cara y la boca, guantes, un buen abrigo y si es posible, varias capas de ropa no apretada.

    • Esté atento a los cambios de temperatura de las habitaciones. A veces no se perciben los cambios. En lo posible, tenga un termómetro en un lugar visible para controlar la temperatura del cuarto.

  • Ambientes cerrados:

  • En la época invernal la búsqueda de calor y la reticencia a exponerse al frío exterior, provoca la permanencia en ambientes cerrados. Esta situación puede ser fuente de enfermedades si no se toman las debidas precauciones para mantener el ambiente en condiciones saludables, ventilado, evitando el hacinamiento y los ambientes contaminados.

    Consejo preventivo ambientes cerrados:

    Reconocimiento de riesgo y orientación del autocuidado:

    • Ventile diariamente las habitaciones, permitiendo el ingreso de la luz solar.

    • Evite levantar polvo cuando realiza el aseo doméstico. Utilice paños húmedos antes de barrer. Riegue antes de barrer patios o veredas.

    • Utilice preferentemente estufas eléctricas o a gas. Si utiliza estufas a kerosene y braseros, enciéndalas siempre en el exterior de la casa. Verifique que no den olor ni se apaguen solas y deje una ventana entreabierta para que salgan las emanaciones tóxicas.

    • Evite los ambientes con humo de cigarrillo.

    • Evite ambientes húmedos. Limpie canaletas y caídas de agua antes del invierno. Tape filtraciones del techo, paredes, puertas y ventanas.

    • Evite hervir pavas o teteras encima de estufas o braseros. Mantenga cerrada la cocina mientras prepara comidas que produzcan vapor.

    • Evite permanecer en ambientes cerrados con personas resfríadas, enfermos de gripe o pulmonía. Si hubiera un enfermo en casa, lave bien sus manos después del contacto con éste.

    • Evite el exceso de abrigo en ambientes calefaccionados.